Una caja de cristal

A veces me siento atrapade. Como si estuviese dentro de una caja de cristal. Todes me pueden ver, pero no me oyen. No podemos comunicarnos. No me entienden, ni yo a elles. La única salida es conseguir lo que parece ser totalmente imposible – llegar a entendernos y a comunicarnos. Quiero que me escuchen, que me acepten y que me entiendan, pero la caja me lo impide.

La vida sigue a mi alrededor pero no consigo dejar entrar a nadie en mi mundo. Elles hablan un idioma, y yo otro. Hay palabras en común, pero con otro significado completamente. Es como hacer un crucigrama sin pistas. No se puede. Malinterpreto muchas cosas, las intenciones incluidas, aprendo frases, formas de hablar o imito a les demás. Almaceno todo y luego lo suelto en el momento adecuado (o a veces no tanto, pero todo se aprende ¿no?). De peque llevaba una libreta de frases aprendidas de documentales de National Geographic y durante la carrera me enganché a canales de YouTube para aprender a comunicarme como mis compañeres (sin éxito). Es como un arte que se va perfeccionando con el tiempo, pero la realidad es que en el proceso, me he perdido. Ya se me da tan bien actuar de una manera que desde fuera se ve ‘normal’, pero para mi es lo menos natural del mundo, que ni siquiera sé quien soy.

Poco a poco estoy dando los pasos necesarios para romper la caja, entre ellos, encontrarme. Sinceramente, está siendo uno de los caminos más complejos de mi vida, pero estoy en ello. Dejar de hacer masking me da una libertad tremenda, junto con una sensación de miedo que a veces me abruma, pero sé que es lo que necesito. Necesito respirar. Necesito ser yo. Pongo mi máscara de forma automática y a veces, por mucho que quiera quitármela, aparece. Reconocer y aceptar mis necesidades ha sido un paso muy importante. Siempre quiero hacer las cosas sin ayuda, reclamo mi independencia a muerte y me cuesta mucho pensar que a veces necesito apoyo. Intento esconder esa necesidad, encargarme de todo y no ‘romper’, pero me hago mucho daño en el proceso. Estoy aprendiendo a pedir ayuda y comunicar mis dificultades y necesidades, y no os puedo explicar lo difícil que me resulta. Poco a poco he empezado a pedir adaptaciones y priorizar mi bienestar. Pedir ayuda no me hace menos fuerte ni menos capaz. De hecho, me ha ayudado a mejorar en todos los ámbitos de mi vida.

La caja que me atrapa se hace cada vez más débil, y de vez en cuando consigo dejar entrar a alguien, aunque sea un ratito. Los obstáculos que me impedían son cada vez menos y nunca pensaba que me encontraría en esta situación. Me hace sentir liberade, como si hubiese crecido y ganado calidad de vida. Por fin estoy empezando a vivir.

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