Los círculos de intimidad

Los círculos de intimidad me cuestan muchísimo. ¡Vaya misterio! Me han causado muchos problemas y conflictos a lo largo de los años, y desde peque hasta hoy, a los 27, sigo sin entenderlos.

Siempre me he relacionado mucho mejor con los adultos. En el cole me pegaba a mi profe o me escondía en la biblioteca y cuando tenía que ir a jugar a casa de une amigue, pasaba más tiempo con sus padres que jugando. Me gustaba hablar de temas como el espacio, la literatura o daba datos curiosos pero bastante inútiles sobre los insectos. Los adultos me hacían caso y mostraban interés. Podía hablar con elles durante horas, mientras mis compis de clase no querían saber de mí.

Llevo unos meses muy complejos a nivel personal y he tenido que replantearme varias cosas y valorar otras. He pasado mucho tiempo pensando en las relaciones, qué es lo que me aportan y si realmente valen la pena o no. Me he dado cuenta de que muchas de ellas no me aportan nada positivo – me agobian, me hacen sentir mal y no las necesito. Igual suena un poco fuerte, pero la verdad es que no me sientan nada bien. Un problema recurrente es el tema de sobrecompartir información y malinterpretar las relaciones. Muchas veces considero a alguien une amigue cercane, por lo que les cuento cosas personales, pensamientos, pido consejos, y demás. Sin embargo, la otra persona me considera une compañere de trabajo, o une conocide, sin más. Me han comentado (ya varias veces) que quieren pasarlo bien y disfrutar, no escuchar ‘lo mío’ siempre. Yo no sabía que eso era un poco red flag desde el principio, así que he seguido gastando mi energía y cucharas en esas relaciones como si nada. A las personas que me han dicho que no quieren escucharlo, intento no contarles nada, pero me cuesta mucho y al final siempre acabo en las mismas.

Soy bastante literal y si alguien me pregunta algo, entiendo que muestra interés y quiere saber la respuesta. No sabía que ‘lo suyo’ es filtrar la información con la que se formula la respuesta. Hace poco, alguien en Twitter comentó que “¿qué tal?” también se usa como un saludo. Pues, ahí me quedé. Si yo le pregunto a alguien cómo está, es porque de verdad me interesa y quiero saber cómo está. Nunca había pensado que igual era una forma de saludar. Así que, siempre contesto, las veces que hagan falta. Muchas veces mi forma de comunicarme es comparable al momento en el que abres el grifo, te distraes y te pones con otra cosa. No filtro la información que comparto y tampoco sé cuándo cortar. Si alguien me pregunta, yo le contesto, en mucho detalle. No pienso en la relación que tengo con la persona implicada, sólo pienso en el hecho de que alguien me acaba de preguntar algo y ahora tengo que contestar.

Se supone que deberíamos tener círculos de intimidad y según la relación, filtrar la información que compartimos. ¿Suena fácil, no? Pues, a mí me resulta imposible. Los círculos constituyen algún tipo de imagen borrosa, abstracta y pixelada. Básicamente, si tu me preguntas, yo te contesto. Sin más. Yo le cuento cualquier cosa a cualquier persona. Por ejemplo, personas con las que debería tener una relación exclusivamente profesional saben la historia de mi vida, en detalle. En el pasado me ha causado muchos problemas, ya que he contado cosas íntimas a personas que yo pensaba que eran mis amigues. Acaba que no, y he sido víctima de burlas, acoso y risas desde los 5 años. De adulto, me sigue pasando, cosa que no esperaba, para nada. Hace poco me di cuenta de que la forma en la que comparto información contribuye mucho a las relaciones y cómo evolucionan. Personas con las que antes tenía muy buena relación, ahora están a punto de desaparecer debido a cuánta información comparto con elles y la forma en la que lo hago. En sus propias palabras, les he agotado, cansado y agobiado.

Soy muy consciente de que mi forma de interpretar y llevar las relaciones es distinta. Darme cuenta de que algunas de las relaciones que tengo no me aportan nada y realmente, no se consideran relaciones de amistad, me ha ayudado mucho. Necesito relaciones de calidad y que valoro, en las que las dos partes hacen el esfuerzo, no sólo yo. Quiero poder compartir lo bueno y lo malo, sin que me digan que soy intense, no les interesa o que soy súper pesade. Me queda un camino muy largo por delante, pero poco a poco voy aprendiendo con quién puedo compartir ciertas cosas y cómo distinguir entre une conocide y une amigue.

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