Se acabó la búsqueda.

Conseguir un diagnóstico de TEA no es nada fácil y para muchas personas resulta imposible. Yo tuve mucha suerte y me diagnosticaron autismo a los 26 años. Aunque, tras hablar con más personas autistas he visto que 26 es incluso temprano. No tenía ni idea de la complejidad del autismo ni lo difícil que sería dar con alguien que me entendiese, lo cual explica por qué me han diagnosticado todo tipo de trastorno a lo largo de los últimos diez años, antes de dar en el clavo. Para algunas personas, un diagnóstico resulta liberador. De repente todo tiene sentido, todo encaja y a veces, simplemente poder ponerle nombre a algo que has vivido durante toda la vida es un alivio tremendo.

Al darme el informe, me explicaron todo palabra por palabra, y cada una de ellas se encajaba perfectamente. Todo lo que me decía la psicóloga resonaba conmigo y fue la primera vez que me había sentido comprendide. Sin embargo, unas semanas después, aún no sabía si la mochila que llevaba encima desde hace 26 años me pesaba más, o menos que antes. Los primeros meses tras el diagnóstico coincidieron con la cuarentena y sí, ha sido una época algo turbulenta. De repente, una palabra, “autismo”, explicaba todo lo que sentía, pensaba, experimentaba y las situaciones que vivía todos los días. Pero a la vez me sentía perdide, insegure, pensando en todas las malas experiencias que había tenido a nivel social, laboral y funcional y noté una sensación de culpabilidad bastante abrumadora. ¿Debería escribir una lista de todas las personas con las que he tenido algún conflicto o que han visto alguna crisis o reacción inadecuada ante alguna situación de estrés, para luego ir a pedirles perdón? Los primeros meses me han costado mucho y me he sentido más sole que nunca, y no sólo por el confinamiento. Ha sido la primera vez que me he dado cuenta de lo difícil que va a ser dejar entrar a otras personas en mi mundo, algo que ya de por si se complica mucho por mi alexitimia. Mi cerebro es distinto y mi forma de comunicarme, interpretar el mundo y procesar información también, pero no es menos.

El autismo forma parte de mi y me siento muy orgullose de ello. Me ha abierto los ojos a todas las características positivas que me aporta, en todos los aspectos. Debería enfocarme en ellas también, además de mis dificultades. Soy autista en todo lo que hago, siempre ha sido así y eso jamás cambiará. He aceptado mi forma de ser y me siento súper afortunade. Soy diferente y la diversidad es de lo más bello del mundo. Aceptar el diagnóstico ha sido un proceso muy complejo y a veces algo traumático, pero aquí estoy, y lo digo en voz alta. Soy autista.


He decidido empezar un blog porque escribir me resulta muy terapéutico y expresarme con palabras escritas me ayuda a identificar mis emociones y pensamientos. A través de la escritura espero poder ayudar a quien lo necesite, además de ayudar a mis seres queridos a entenderme mejor. En este espacio, voy a compartir de todo; emociones, pensamientos y tonterías. Bienvenides a mi mundo.

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